Saturday, 20 September 2008

Jorge Luis Borges - El libro de los seres imaginarios




Jorge Luis Borges


Introdução:
por Ilídio J.B. Vasco

Em Borges, encontramos a matriz do Fantástico (apesar de não nos esquecermos de Juan Rulfo e do seu Pedro Páramo), que ajudou a construir o edifício de uma ficção hispano-americana de onde brotaram autores como Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Garcia Márquez e dezenas de outros que constituíram o chamado boom sul-americano. São poemas, contos, novelas e ensaios recheados não só do brilho da criação literária, mas da sabedoria de que só são capazes os grandes escritores.

Podemos entrever enigmas e até esquecer a pretensão de um título como História da Eternidade, envolvermo-nos no inesperado da Historia Universal da Infâmia, ou na fantasia de o Relatório de Brodie, até chegarmos, às conferências de Sete noites, onde a linguagem, o fantástico e o mais profundo se entrelaçam num único corpo.

Jorge Luís Borges difere da maioria dos seus parceiros, escritores hispano-americanos, em muitos pontos, e não só pela sua formação britânica, mas também pelo carácter mais universalista da sua obra, posicionamento político, etc. Também no tipo de Fantástico que desenvolveu, talvez pela sua particularidade fisíca (a cegueira), Borges diferenciou-se, e o facto reflectiu-se em alguns momentos da sua obra. Isso explica talvez a fixação por alguns temas como a Biblioteca ou o Livro, os Espelhos, os Labirintos, o Tempo a ponto de torná-los locais e objectos especialíssimos.

Borges faz parte da galeria maior dos escritores do século XX, através de um género curto de ficção revela ensinamentos filosóficos. Tornou-se, por isso, um autor que deslumbra

El libro de los seres imaginarios
Ilustrações e tradução para inglês

El Caballo del Mar



A diferencia de otros animales fantásticos, el caballo del mar no ha sido elaborado por combinación de elementos heterogéneos; no es otra cosa que un caballo salvaje cuya habitación es el mar y que sólo pisa la tierra cuando la brisa le trae el olor de las yeguas, en las noches sin luna. En una isla indeterminada —acaso Borneo— los pastores manean en la costa las mejores yeguas del rey y se ocultan en cámaras subterráneas; Simbad vio el potro que salía del mar y lo vio saltar sobre la hembra y oyó su grito.

La redacción definitiva del Libro de las Mil y Una Noches data, según Burton, del siglo XIII; en el siglo XIII nació y murió el cosmógrafo Al-Qazwiní que, en su tratado Maravillas de las Criaturas, escribió estas palabras: «El caballo marino es como el caballo terrestre, pero las crines y la cola son más crecidas y el color más lustroso y el vaso está partido como el de los bueyes salvajes y la alzada es menor que la del caballo terrestre y algo mayor que la del asno». Observa que el cruzamiento de la especie marina y de la terrestre da hermosísimas crías y menciona un potrillo de pelo oscuro, «con manchas blancas como piezas de plata».

Wang Tai-hai, viajero del siglo xviii, escribe en la Miscelánea China:
El caballo marino suele aparecer en las costas en busca de la hembra; a veces lo apresan. El pelaje es negro y lustroso; la cola es larga y barre el suelo; en tierra firme anda como los otros caballos, es muy dócil y puede recorrer en un día centenares de millas. Conviene no bañarlo en el río, pues en cuanto ve el agua recobra su antigua naturaleza y se aleja nadando.

Los etnólogos han buscado el origen de esta ficción islámica en la ficción grecolatina del viento que fecunda las yeguas. En el libro tercero de las Geórgicas, Virgilio ha versificado esta creencia. Más rigurosa es la exposición de Plinio (viii, 67): «Nadie ignora que en Lusitania, en las cercanías de Olisipo (Lisboa) y de las márgenes del Tajo, las yeguas vuelven la cara al viento occidental y quedan fecundadas por él; los potros engendrados así resultan de admirable ligereza, pero mueren antes de cumplir los tres años».

El historiador Justino ha conjeturado que la hipérbole hijos del viento, aplicada a caballos muy veloces, originó esta fábula.

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